En el mes de abril la prensa recordó esa manera tan original de escribir de Leonardo da Vinci.

Desde que se empezaron a analizar sus documentos, los expertos describieron como críptica la escritura del maestro.. .otorgando un halo de misterio a la figura de Leonardo, aún más si cabe envuelta en argumentos esotéricos. “Esotérico” término reservado a quienes pertenecían a un círculo de privilegiados, aquel de la escuela pitagórica y que se empleaba como opuesto del “exotérico”, perteneciente al público.

En la imagen se observan dos fragmentos: uno que pertenece a un ejemplo de escritura especular, es decir, aquella que se ejecuta de derecha a izquierda del papel -como las escrituras semíticas- y la otra con dirección dextrógira, es decir, de izquierda a derecha del papel.

Se explica que la escritura en espejo la ejecutó de esta manera cuando utilizaba la mano izquierda, de esta manera al escribir con pluma y tinta evitaba emborronar el papel.

Es una posibilidad. Hay quien apunta que es un simple divertimento.

Pero si observamos la escritura en espejo, no sólo es que escribiera de derecha a izquierda, sino que para ejecutar las letras con hampas -es decir con una zona alta- la letra la escribía de abajo hacia arriba: este detalle se observa porque hay una mayor acumulación de la tinta en zona inferior que superior.

Otro detalle que se observa en la escritura especular es la cohesión tipo desligada, frente a la cohesión ligada de la escritura hecha como amanuense occidental.

La ambidextría no está tan relacionado con el coeficiente intelectual sino con la habilidad y la destreza manual y la definición de lateralidad cerebral, porque hay ambidiestros por una cuestión de uso, como zurdos obligados a serlo por presión social.

Y puestos a estigmatizar, tampoco es más cierto que los ambidiestros tengan más cambios emocionales, sean bisexuales o padezcan más esquizofrenia.

La cuestión que debería contemplarse es la conveniencia de que la lateralidad usal coincida con la lateralidad gráfica, y este dato hay que observarlo en la infancia de 7 a 9 años, porque a los 5 es probable que el niño juegue y pruebe en una fase de tanteo.