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Sorprendida, así me quedé yo también al leer un artículo de Lauro Zabala y la intertextualidad -concepto lingüístico que ya analizaremos en otro post-.

En él refiere el comentario que Rafael Matos, crítico y experto en arte mexicano, que distingue tipos de falsificaciones:

Ahí estás: Firma falsa, obra auténtica.

Albarazado. No era falso, lo hicieron.

Chamizo. Totalmente falso.

No te entiendo. Dudoso, puede que sí, puede que no.

Salta pa’trás. Firma auténtica, obra falsa.

Tente en el aire. Hay mano del maestro, pero también del alumno.

Es una clasificación sencilla, pero tan real! se podrían utilizar palabras más cultas, pero no más acertadas.

Zavala en un glosario EXTRAORDINARIO no sólo por el rigor sino por ese punto de humor sarcástico, recoge la definición de PASTICHE, al que define como “imitación formal, no necesariamente irónica” y en una subdivisión refiere al  “pastiche como simulacro” y al “pastiche postmoderno”.

Y en este punto entra en escena la GARBO -los que ya tenemos una edad nos acordamos de ese larguísimo guante lanzado con sensualidad y fuerza…-

“Superposición de elementos procedentes de varios estilos. Sirve de ejemplo el cuadro La cena de Emaús, de Hans van Meegeren, falsificador de Vermeer, pues el autor pintó el rostro de Jesús, en esta obra, inspirado en una fotografía de Greta Garbo (Weinberg, Eliot “Falsificaciones auténticas”. EN: Artes de México, número especial sobre “La falsificación y sus espejos”, 28 (1995), pp. 16-19)

Y esto es el no va más de la intertextualidad en pintura: un falsificador neerlandés del S XIX imitando a un pintor del S XVII e inspirándose en una actriz sueca del S XX.

Ahí les dejo las imágenes, y saquen sus propias conclusiones.