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Una reciente sentencia de la SAP de Madrid de 19 de junio de 2020[1] aborda un supuesto plagio en una campaña publicitaria de una empresa automovilística; en la sentencia se cuestiona si dicha empresa habría utilizado el montaje creativo de la parte actora para elaborar un anuncio de televisión.

Al margen de otras consideraciones, el fallo no deja dudas:

” Desde el punto de vista jurídico nos hallamos ante una infracción de los derechos de propiedad intelectual correspondientes al titular de la obra X como consecuencia de su utilización o más bien de su adaptación de manera inconsentida, para elaboración de un anuncio publicitario porque la parte demandada se valió sin autorización de su titular de lo que constituía el núcleo esencial de esa obra originaria para construir un anuncio efectuando las modificaciones que fueron precisas a la medida del medio publicitario y al servicio de los intereses del denunciante; esos cambios no implica que se haya dejado de utilizar indebidamente la obra ajena”.

La sala recuerda que se comete infracción de derechos de propiedad intelectual tanto cuando se produce una “copia servil, lo que implica con nitidez la mera reproducción de la obra genuina, como cuando se realiza una copia sustancial de ella … (coincidencia estructural en lo básico y fundamental)” “aunque puedan percibirse diferencias en lo accesorio, lo meramente superpuesto o lo modificado, de manera no trascendental que podrían servir para tratar de enmascarar lo copiado”

Pero en este caso el anuncio de televisión se apropia del montaje creativo de la parte actora hasta tal punto que las coincidencias son evidentes y numerosas:

 “El anuncio difundido por Internet de la marca X copia tanto la instalación creada por X con los recursos plásticos empleados para la disposición de la escenografía, como también la relación que el autor estableció entre ésta y el video con ella relacionada, así como el lenguaje creativo utilizado en este último.

 

Por otro lado, al cotejar ambas realizaciones resulta que el número de coincidencias entre ambas en elementos sustanciales es inusitadamente relevante (reprogramación de objetos domésticos; utilización, principal, de un largo plano, secuencia del recorrido presentando una visión desde un vehículo; recurso, en ambos casos, a los mismos tres entornos diferenciados – rural, metropolitano e industrial; emplazamiento de un aparato de música en el lado izquierdo de la carretera; colocación en ambos casos de pelotas; empleo de juguetes articulados de la misma clase y tipología; aparición de un paisaje nevado recreado mediante telas, toallas o papel; aprovechamiento de tejidos estampados para recrear la vegetación; uso de cajas de cartón y pilas de discos CDs para recrear edificios; el recorrido discurre en ambos casos junto a un campo de fútbol; en los dos supuestos una lámpara de salón sirve de foco de iluminación; utilización de molinillos de papel y ventiladores para recrear molinos de energía eólica; uso de vajillas para recrear columnas y paisaje urbano; aparición de una bola del mundo; y finalización del viaje en un túnel, con fundido en negro).”

 

Y estas coincidencias no pueden ser fruto de la causalidad, la cual sería prácticamente inexistente porque -señala el Ponente- sería una posibilidad entre 50 billones de realizaciones. Por tanto, no estamos ante la mera inspiración en una misma idea sino en la copia de la materialización concreta de esa idea.

Esta sentencia nos recuerda que la publicidad rica en recursos y materiales expresivos y artísticos, ofrece multitud de posibilidades para expresar una idea, y por tanto que la materialización concreta de esa idea, cuando es original, es utilizada por otro, entonces sí se produce un plagio; distinto sería un formato publicitario ampliamente utilizado en muchos spots, por ejemplo, la carrera de coches en un spot automovilístico, las escenas navideñas en anuncios de turrones o una playa para publicitar un after sun, estos escenarios, insisto, ya forman parte de clichés de género, carentes de originalidad y por tanto que forman parte del contenido publicitario habitual.

[1] Cendoj. ECLI:ES: APM: 2020:15969

Nota: la imagen del coche nada tiene que ver con la marca automovilística de la sentencia. https://pixabay.com/es