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Dicen que la verdad es invisible a los ojos y en la inspección ocular esa verdad a veces es muy escurridiza.

Sin embargo los peritos contamos con un ángel de la guarda espectacular que nos guía en los pasos del análisis: la luz ultravioleta.

La profesora Doña Ana Calvo en su bibliografía relata en palabras muy comprensibles la complejidad de procedimientos para la conservación, análisis y restauración de pintura sobre lienzo; en relación al instrumental para la inspección ocular dice:

“Los rayos ultravioletas…tienen la propiedad de excitar la fluorescencia de determinadas sustancias según su naturaleza química. (…) La diferencia fluorescencia de los materiales permite determinar el estado de la superficie, barnices, repintes, adicciones y sirve de ayuda también en los procesos de limpieza”

“Tanto la fotografía como la reflectografía IR permiten, en ocasiones, detectar firmas e inscripciones encubiertas u ocultas por barnices envejecidos y oscurecidos, pueden mostrar arrepentimientos y transformaciones en las composiciones (…)”

La aplicación de la luz ultravioleta nos permite descubrir:

  • restauraciones parciales
  • repintes
  • retoques
  • adicciones
  • firma preliminar y sobreescrita posteriormente
  • borrados
  • y sobre todo nos permite comprobar si la firma está integrada en el cuadro o ha sido estampada con posterioridad a la ejecución del cuadro.

En el maletín de trabajo podemos incluir un microscopio digital portátil con captura de imágenes para recoger detalles de la firma y una lámpara de luz ultravioleta con cable largo.

La aplicación se debe realizar en una habitación a oscuras.

En muchas ocasiones, cuando se apaga la luz de la habitación y se enciende la ultravioleta…se despejan todas las dudas.