La escritura es un movimiento TOPOCINÉTICO.

Dicho así, la escritura parece algo extraño, pero si nos ceñimos a la etimología Topos: espacio y Kiné: movimiento, ya vamos entendiendo.

La escritura se programa en el cerebro y se ejecuta en una hoja de papel.

Este papel es el espacio (topos) que va ocupándose con un trazo que va inscribiéndose gracias al movimiento (kiné) de los músculos.

Para que esto se produzca se requiere un enfoque visomanual, es decir, que el movimiento se encuentre bajo control visual.

Serratrice-Habid justifican esta afirmación explicando los rasgos de la escritura senil.

“El deterioro de la escritura se observa en irregularidades en el apoyo, a menudo temblor, lentitud y trazado titubeante, con irregularidad del espaciamiento entre palabras, finales lánguidos, letras mal perfiladas y retocadas.”

Sin embargo, el rasgo más característico de la escritura senil es la anomalía en la disposición espacial.

Y ¿Cuáles son estas anomalías?

Las fluctuaciones de la línea de base, porque la línea es oscilante y variable, alternando ascensos y descensos; las palabras en ocasiones se separan o se aproximan en exceso y en general se distribuyen de forma irregular.

Estas deformaciones se deben, la mayoría de las veces a un factor visual, lo que los expertos relacionan con una “desaferentación propioreceptiva”, es decir con una interrupción de los impulsos aferentes que provoca una alteración en la estabilidad de la línea de base, a la pérdida de la horizontalidad, a una orientación deficiente y a los márgenes irregulares (festoneados).

De este dato extraigo dos ideas:

  • En los procesos de reeducación escritural (por ejemplo tras un ictus) es siempre necesario un papel cuadriculado para que el escritor tenga referencias espaciales a la hora de escribir.
  • En el aprendizaje escritural en las escuelas debe insistirse en la ocupación correcta del espacio, teniendo en cuenta los márgenes y las distancias entre líneas, palabras y letras y siempre, siempre, papel cuadriculado hasta que el alumno no domine el gesto gráfico.