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Vamos a referirnos a dos sentencias que abordan asuntos de posible plagio literario; en ambos casos,  la Sala entiende que los contenidos pertenecen al acervo cultural y por tanto, nadie puede arrogarse su exclusividad.

En el año 2009 la SAP de Valencia en una resolución de 11 de marzo[1] refiere un caso sobre unas guías de escalada, en la que la parte actora alega la utilización “de las denominaciones de las vías de escalada en el libro publicado por los demandados”; sin embargo, la Sala después de recordar la sentencia del TS de 28 de enero de 1995, afirma que

“No concurre plagio por la mera consideración de que los demandados hayan utilizado en su libro los nombres de las vías de escalada, ya que tales denominaciones no forman parte de la propiedad intelectual del señor  X al haberles dado publicidad y por tanto formar parte del conocimiento general del público-los escaladores-, siendo que además tales denominaciones no han sido asignadas exclusivamente por el demandante pues algunas de ellas lo han sido por terceras personas que también se dedican a la escalada y al equipamiento de las vías”(…)”tales nombres no sean sino lugares comunes nombres de uso público aun cuando no alcancen el carácter de topónimos conocidos a nivel de la Administración Pública respecto a los que, por tanto, el demandante no puede atribuirse la propiedad intelectual y el consiguiente derecho de utilización exclusiva”.

Además del uso de las denominaciones, la sentencia coteja los documentos, señalando incluso que hay más divergencias que coincidencias; los textos se refieren a consejos “interesantes para los usuarios del sector de iniciación”, son “consejos de carácter general y propios de la utilización de un entorno natural (montañas públicas) y de la actividad deportiva de qué se trata (la escalada) sin que, por otra parte, sea de apreciar en el texto del demandante una actividad de especial creación intelectiva novedosa que haya sido trasladada al texto publicado por los demandados “.

De nuevo sobre el tema de la originalidad y el acervo común el Juzgado de lo Mercantil de Donostia en su resolución de 25 de mayo de 2017[2]; en ella se aborda un posible  caso de plagio en una “Guía de primeros auxilios”; como ya podrá intuir el lector, la Sala sostiene:

“Aparte de que, por tanto, no se ha facilitado a este juzgador datos sobre lo que hace que la guía que nos ocupa pueda tener esa nota de originalidad, del examen de la misma se hace difícil apreciar dicha circunstancia: estamos ante descripciones y clasificaciones de eventos dañosos como heridas, hemorragias, quemaduras, fracturas, etc., junto con la indicación de las primeras medidas auxiliadoras a adoptar ante los mismos utilizando terminologías comunes en el ámbito médico. (…) En el presente caso, se puede decir que estamos ante una guía en que las recomendaciones que se dan y las descripciones sobre los eventos dañosos están redactadas en un lenguaje común y médico ordinario, sin que quepa advertir la impronta de su autora derivada de una cierta altura creativa, de aportaciones intelectuales o técnicas o de alguna particularidad subjetiva en la forma de exposición que según nuestro criterio permitiera la protección como tal obra.

Es obvio que no concurre, como hemos indicado antes, bajo ningún concepto una originalidad objetiva, pero tampoco apreciamos una originalidad subjetiva que permita una protección de la forma en la que se exponen los primeros auxilios en la guía.

 

[1] Cendoj. ECLI: ES: APV: 2009: 1222

[2] Cendoj. ECLI: ES: JMSS: 2017: 448