En algunos procesos de divorcio, los niños son objeto de posibles coacciones por uno de los progenitores; estas coacciones pueden ser indirectas o directas cuando se somete al niño a cierta presión para declarar o escribir algo en contra de un progenitor.

De ahí que alguna de las partes aporte al Juzgado algún escrito del hijo en el que critica a su madre /padre.

Si se hace una valoración pericial caligráfica puede resultar que efectivamente el niño ha escrito el documento, pero cabe preguntarse: ¿en qué situación lo ha escrito? ¿cómo lo ha escrito? ¿es esa escritura su manera habitual y espontánea de escribir?

Quizás ese niño haya escrito el documento instigado por un progenitor.

Por esta razón y para comprobar este extremo, el perito grafólogo puede llegar a alguna conclusión acerca del grado de coacción a la hora de escribir el documento.

Además, el perito en lingüística forense puede orientar acerca del autor intelectual del documento.

El objetivo deeste tipo de informes es:

a. Facilitar la tarea del Defensor del menor en casos en los que se tenga que analizar la idoneidad de la custodia parental.

b. Aportar un informe técnico, riguroso, imparcial y objetivo con el que la Autoridad competente pueda orientar sus conclusiones.

c. Garantizar la fiabilidad y veracidad documental.

d. Contribuir al carácter ético de todo el proceso judicial en el que se vea envuelto un menor.

e. Buscar el bien del menor.

Para poder llevar a cabo este tipo de informes, el procedimiento es el siguiente:

Una vez se ha comprobado que la documentación cuestionada pertenece al menor, se procede al análisis grafopsicológico para conocer el estado de ánimo del niño a la hora de escribir el documento.

Asimismo, en el caso de que el documento plantee alguna duda acerca de su autor intelectual, se procede a un análisis de lingüística forense.