El verano y las vacaciones invitan a reeleer clásicos y por ser precisamente «clásicos» la reelectura siempre se va actualizando.
Estos días he retomado El manifiesto comunista, librito que he intentado leer varias veces, pero que tenía que dejarlo y no sabía muy bien por qué.
Esta vez la lectura no tenía un sesgo histórico o de veracidad, es decir, a ver en qué se ha equivocado o en qué ha acertado (hay aciertos como la globalización) si no que he tratado de averiguar porqué me suponía tanto rechazo, y es precisamente su tono apocalíptico.
De entrada, este tono en el que el lector no tiene otra alternativa que aceptar las premisas apocalípticas, se me antojaba como una estrategia de manipulación del lenguaje, pero después he considerado que, tal vez, este tono no era tan intencional en sentido peyorativo o ilícito.
Es cierto que El Manifiesto Comunista emplea una serie de recursos lingüísticos encaminados a restringir el espacio interpretativo del lector, de forma que la solución propuesta por los autores aparezca como la única respuesta racional posible a la realidad descrita.
Veamos algunos de estos recursos:
1. Construcción de una realidad sin alternativas
El manifiesto no suele presentar posibilidades, sino certezas.
En lugar de: «podría ocurrir…» emplea expresiones del tipo: «necesariamente», «inevitablemente», «no puede sino…»
Este tipo de modalidad elimina la incertidumbre y por tanto reduce el margen para el desacuerdo. Es decir el lector no puede dudar.
Esta estrategia es frecuente en relaciones de dominancia (en cualquier contexto) donde el maltratador/jefe/autoridad moral/tutor…no propone una vía alternativa.
2. Construcción de una amenaza latente
Esta amenaza se ve reforzada por un léxico negativo: explotación, miseria, alienación, deshumanización, destrucción de vínculos familiares etc.
El empleo de este tipo de léxico, ya sea con sustantivos, adjetivos de índole negativa o intensificadores, provoca que el lector perciba una situación límite.
Este tipo de recursos son frecuentes en anónimos y su empleo no es accidental: el miedo colapsa y se produce en el sujeto el llamado secuestro emocional
Este léxico no implica necesariamente que lo que significa sea falso, pero actúa como un recurso retórico para aumentar la fuerza persuasiva del discurso.
3. No hay alternativa
Al hilo del punto anterior, en el libro solo se plantea una dicotomía:burguesía vs proletariado. En catalán tenemos la expresión o caixa o faixa –es decir: al soldado que iba a la guerra se le decía o vuelves con la faja -uniforme- o en la caja -el ataud-.
Pero esta dicotomía también se observa en la solución: o la via de la revolución o la vía de la perpetuación de la explotación. La historia nos recuerda que sí hay otras alternativas: reforma laborales, sindicatos obreros, negociación etc.s soluciones intermedias:
Y cuando uno ya ha creado una situación tal que obliga a una elección tan radical, entonces el siguiente paso es transformar esa alternativa reclazada en el mayor de los enemigos: con ello no solo se refuerza la posición elegida, si no que uno está en posición de desarrollar argumentos y defenderlos a cualquier precio: incluida la violencia.
Con todo lo expuesto, no quiero afirmar que el texto Max-Engels sea un discurso redactado para manipular sino que el texto contiene estrategias persuasivas orientadas a aumentar la percepción de amenaza, reducir la percepción de alternativas y favorecer la aceptación de la tesis defendida.
Recordemos que en un informe de lingüística forense no podemos plantear ni juzgar la intencionalidad o moralidad del autor de un texto, si no limitarnos a detectar las estrategias discursivas.