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En el análisis pericial de trazos y firmas es habitual fijarse en los levantamientos del útil, pues suelen revelar información muy valiosa sobre la espontaneidad o la artificialidad del gesto.

A menudo se asocia el levantamiento con la torpeza o con un intento de ocultar inseguridad.

Sin embargo, en la escritura auténtica el levantamiento puede producirse de manera natural, fluida y sin alteraciones significativas en la cohesión del trazo.

La imagen que acompaña este artículo muestra un ejemplo claro de este tipo de levantamiento característico de la ejecución genuina.

Cuando un escribiente realiza un levantamiento real, espontáneo y no premeditado, el gesto puede interrumpirse ligeramente, pero la dinámica general del trazo se mantiene estable.

La cohesión, el calibre y la regularidad de los bordes no se ven comprometidos porque la escritura responde a un automatismo gráfico interiorizado.

Incluso cuando el útil se separa del soporte, el movimiento continúa en el aire, lo que permite retomar el trazo sin cambios bruscos en la morfología.

 

Este tipo de levantamiento es común en firmas rápidas, habituales y consolidadas, donde el ejecutante no necesita un control consciente para mantener la proporción ni la continuidad.

En la imagen analizada se aprecia un levantamiento del útil, pero el trazo conserva una cohesión homogénea.

No hay pérdida de calibre, no aparece una apertura anómala en la línea y los bordes se mantienen limpios y definidos. Se observa incluso un ligero hilo gráfico en el espacio intermedio, lo que indica que la mano siguió la dirección del movimiento aunque el útil se hubiera separado del soporte.

Ese hilo gráfico no es indicio de falsificación, sino un signo propio del automatismo gestual: revela velocidad, continuidad y ausencia de cálculo consciente.

El trazo es lento, sí, pero no inseguro. La lentitud no se traduce en vibraciones ni en temblores. Los bordes se mantienen impecables, lo que es coherente con una ejecución firme, entrenada y habitual para el autor de la firma.

Un falsificador, al intentar copiar un trazo que lleva un levantamiento, suele generar rupturas y accidentes gráficos. En un gesto imitado, lo normal es que aparezcan irregularidades en la cohesión, cambios de calibre y pequeños desgarros en los bordes. La imitación exige un control consciente que rara vez permite mantener la fluidez del lapso aéreo entre dos segmentos del trazo.

En una falsificación, lo más habitual sería encontrar:

– Una pérdida brusca de cohesión al retomar el trazo.
– Un borde de las letras irregular o abierto.
– Cambios de presión o un engrosamiento inesperado.
– Microtemblores propios de la ejecución lenta y vigilada.

Nada de esto aparece en la imagen. Por el contrario, la cohesión es uniforme, el calibre permanece estable y los bordes no presentan accidentes. Esto sitúa el gesto dentro de los parámetros propios de la escritura genuina.

El levantamiento del útil, lejos de indicar torpeza o artificialidad, puede ser un signo claro de autenticidad cuando se presenta con continuidad, limpieza y estabilidad en la forma del trazo.