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Ante un posible caso de falsificación, el perito calígrafo rastrea con su microscopio digital la firma para localizar rasgos de escritura no espontánea, es decir, rasgos de una escritura ejecutada de forma distinta a su modo habitual.

Para ello, como ya hemos mencionado en otras ocasiones, el perito buscará

temblores inusuales, retoques, borrones, enmiendas, añadidos y supresiones.

Este es el primer paso y lo que pone en alerta al perito.

En segundo lugar, el perito examina la calidad del trazo y analizará si

es excesivamente ligero o apoyado, fino o grueso, repasado o dibujado.

Alertado el perito, su labor se centra en averiguar qué tipo de alteración se ha producido: si es una alteración natural o artificiosa.

El primer caso se produce en firmas auténticas, en el segundo caso se puede producir en firmas falsas ya sean ejecutadas por el mismo autor o por un tercero.

Vayamos por pasos.

En cuanto alteraciones artificiosas podemos mencionar la IMITACIÓN SIMPLE: es aquella en la que, como comenta Martín Sánchez (1997) “el autor confía en sus dotes de observación y reproduce el texto o la firma a mano alzada” incluso sin tener delante la firma tratándola de reproducir de memoria.

En otras ocasiones, cuando no se tiene claro el modelo a imitar o no se ha ensayado y se ejecuta una firma intuyendo el modelo, el resultado es una firma inventada o firma por imitación libre.

La IMITACIÓN SERVIL se produce cuando el falsificador ya sea por su habilidad escritural o por la práctica habitual, trata de imitar una escritura original reproduciendo los rasgos esenciales de la escritura.

Este tipo de firmas son frecuentes en personas que firman habitualmente documentos de un conocido, por ejemplo, empleados que deben rellenar formularios estándar o acuses de recibo, hijos que conocen la firma de sus padres etc.

La firma resultante de un CALCO: este tipo de imitación era más habitual cuando se empleaba papel carbón; en la actualidad este tipo de falsificaciones se obtiene calcando a trasluz (por transparencia), por ejemplo, apoyando el papel en el vidrio de una ventana; sin embargo, dada la superficie lisa del soporte y el apoyo anómalo de la mano, el trazo suele presentar temblores; a veces el falsario reduce o amplía el tamaño de la firma para tratar de disimular la falsificación, por ello el perito debe analizar las proporciones.