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Quizás porque en verano escasean las noticias, la prensa recogía una iniciativa de un grupo de farmacéuticos 

“TRABAJAMOS EN FARMACIAS ESPAÑOLAS. Foro para apañarnos entre nosotros” se define como: “Grupo INTERPROFESIONAL; solo para trabajadores tanto en activo como sin actividad, en Farmacias de España. Ayudarnos, compartir inquietudes, transcripción de recetas, dudas, curiosidades…ABSTENERSE PUBLICIDAD”

Parece una broma, pero por lo que se comenta en la noticia, en EEUU mueren anualmente unas 100.000 personas por errores médicos; de estas muertes, entre 1500 y 2000 se deben a la mala caligrafía de los médicos. ¡Ahí es nada!

La prensa justifica esa mala letra a que los estudiantes de medicina “se pasan una media de 11 años tomando apuntes” y a que los médicos tienen poco tiempo para escribir recetas o que tienen mucho trabajo.

Estas explicaciones no resultan convincentes porque, si no, todos los profesionales que tratan al público (la mayoría, si no eres un ermitaño) escribiría con pésima caligrafía.

La mala letra de un médico se debe más al tipo de actividad: la escritura es una actividad de tipo menor, intrascendente y de carácter instrumental.

El médico tiene entre sus manos algo mucho más importante, loable y admirable: la salud y la vida de sus pacientes; su interés se centra en sanar un cuerpo o salvar la vida de una persona.

La escritura es, para su vocación de servicio o para su ingente ego, una actividad puramente accidental, ocasional, transitoria e incluso anodina.