Seleccionar página

La imagen que acompaña a este post es un poco extraña. He tenido que eliminar datos de carácter personal de la primera firma. Pero creo que sigue siendo lo suficientemente explícita.

Les invito a un ejercicio de imaginación.

Coloquen su mano en la parte superior de la firma. Quizás la reacción es: “pincha”!

¿Y por qué pincha?

No sólo por su angulosidad, sino porque se tratan de firmas estrechadas.

Ya hemos comentado en otro artículo que la función del ángulo en la naturaleza es análoga a su significado en la escritura: el ángulo es una medida de ataque y de defensa, véanse los dientes o las garras afiladas, véanse las espinas de una planta o del puerco espín.

Pero en el análisis grafológico no podemos concluir un rasgo de la personalidad de un individuo con sólo un aspecto de su escritura.

En el caso de estas firmas, a la interpretación grafológica de la angulosidad se le añaden tres rasgos más: escritura ilegible, sobrealzada y  estrechada.

La escritura ilegible puede deberse, la mayoría de las veces, a la precipitación; pero en el caso de la firma su significado es distinto: deseos de ocultar las intenciones, personas enigmáticas y  reservadas, que no manifiestan su verdadero yo por inseguridad o deseos de proteger y defender su intimidad. En ocasiones esa escritura ilegible revela una confusión íntima.

 

La escritura estrechada, es aquella que acorta la distancia entre las letras, de forma que las letras se apelotonan y dejan correr poco aire entre ellas: habitualmente  revela una personalidad cerrada al diálogo y con deseos de imponerse y de ocupar un lugar que no le corresponde, pero también la escritura estrechada es una señal de  fragilidad, inseguridad y deseos de protección.

 

La escritura sobrealzada es aquella  en la que las hampas o los óvalos se elevan por encima del renglón habitual ; este rasgo escritural habitualmente revela orgullo y autoridad.

Llegados a este punto del análisis, ya podemos elaborar un síndrome gráfico de las firmas  ILEGIBLES, ANGULOSAS, ESTRECHADAS Y SOBREALZADAS.

Personalidades afirmadas y que necesitan reafirmarse constantemente imponiéndose a los demás, con una sobredosis de orgullo, tozudez y autoritarismo, capaces de trabajar mucho y bajo mucha presión.

Son firmas que se asemejan a un tanque y como todo TANQUE, pueden dejar víctimas colaterales; sin embargo los tanques no son indestructibles, y por ello cuanto más amenazado se siente el sujeto, más aumentan sus mecanismos de defensa.